Škoda es una de esas marcas que se ha labrado un nombre creando vehículos que logran una relación calidad precio excelente, pero todavía mantiene una imagen de vehículo barato en la mente de muchos. Hoy por hoy esto no es así, muestra de ello es este Škoda Kodiaq 2.0 TDI con cambio DSG.

La firma checa hace tiempo que dejó de fabricar coches fiables pero espartanos, coches que se compraban por su precio y durabilidad pero sin encanto alguno. Hoy explotan eso que su departamento de marketing denominó Simply Clever, sencillo e inteligente para posicionar en el mercado vehículos útiles y ante todo prácticos.

Esta es la razón por la que existe un Kodiaq 4×2, un vehículo con apariencia SUV pero con tracción a un único eje. Si no lo necesitamos, ¿para qué tenerlo? Y es que más de la mitad de los compradores de estos coches no saldrán de carretera nunca. ¿Y para el frio, la nieve y el hielo? Para eso equipamos neumáticos de invierno y listo.

Más Škoda

Ninguna marca del Grupo Volkswagen se caracteriza por arriesgar en sus diseños, (Lamborghini utiliza su diseño en cuña hace mil años por lo que tampoco arriesga) Škoda no iba a ser menos y mantiene la imagen de sus hermanos, la que hemos podido ver en los últimos lanzamientos de la marca (Fabia) y que el Kodiaq ha actualizado ligeramente. Tras este modelo han llegado los restylings de toda la gama y el SUV medio Karoq.

“También explota la moda o tendencia SUV, con una apariencia robusta y protecciones en la parte baja y los pasos de rueda”.

Este es el más grande de los todocaminos de la firma checa y se desarrolla sobre la plataforma MQB del grupo Volkswagen, cierta garantía de que estará correctamente fabricado, y así es. Todos sus paneles encajan correctamente, no se aprecian deficiencias en la carrocería y el espacio entre las diferentes piezas es pequeño, favoreciendo la insonorización.

Pero, siempre suele haber un pero, tiene cierto aire con el Superb de la generación precedente y esto se debe a que sus puertas traseras son muy largas, incluso más que las delanteras. El acceso a las plazas traseras es muy bueno y montar sistemas de retención infantil se hace muy fácil, aunque sacrificamos ligeramente la estética por unas proporciones curiosas aunque muy practicas (Simply Clever).

Todas las puertas abren en ángulos muy generosos permitiendo un acceso y salidas muy fáciles del habitáculo, en ellas se ha incorporado un dispositivo plástico gomoso que protege la puerta cuando la abrimos y que se esconde de forma bajo la cerradura, de este modo podemos apoyar la puerta contra una pared sin miedo a estropearla.

Las ópticas del Kodiaq merecen una mención particular, con el faro antiniebla elevado, cerca del faro principal. Puede que la primera vez que ves el modelo esto resulte extraño, sobretodo en fotografías pero después no se hace raro y hasta parece una solución lógica y cómoda para enfocar correctamente las cunetas. Estas ópticas hacen uso de tecnología LED para todas sus funciones.

El Škoda Kodiaq muestra una imagen robusta y agradable, con detalles que facilitan las operaciones más tediosas con el coche y que nos dan la posibilidad de despreocuparnos por el mismo.

No nos sorprende, pero nos agrada

El habitáculo del Škoda Kodiaq no sorporende, es como el del resto de la gama; utiliza líneas sobrias y sencillas que realzan la imagen horizontal del modelo. Lo que sí que cobra protagonismo es la pantalla del sistema multimedia y la sustitución de los tradicionales botones por superficies táctiles en sus laterales.

Todos los elementos del interior del Kodiaq se han construido con materiales que aparentan buena calidad que pasan de blandos a duros en función de lo cerca que se encuentren al tacto y la vista, es decir, la parte alta del salpicadero posee un material gomoso blandito y las puertas también, sin embargo la parte baja del salpicadero o consola central no. En el debe del salpicadero del Kodiaq pondría las molduras que lo atraviesan, realizadas en plástico duro efecto piano con una especie de calcomanía que imita la beta de la madera.

Todos los mandos situados en el salpicadero son viejos conocidos y su disposición no cambian respecto al rento de modelos de la firma checa: sistema de infoentretenimiento, climatizador, consola central.

Las plazas delanteras son confortables y tienen un buen acceso, los espacios portaobjetos son muchos y de generosas dimensiones. Es fácil llevar botellas grandes de agua o diferentes objetos cerca de ti que puedan ser útiles, por ejemplo en un viaje con niños.

El conductor viaja cómodo y en esta unidad, provista con cambio DSG, los pedales están correctamente posicionados (el Grupo Volkswagen tiende a elevar demasiado el freno en sus coches manuales). En consecuencia, la posición de conducción es confortable y se puede llegar a ella con cierta rapidez. El cuadro de mandos muestra de forma clara y precisa toda la información necesaria para el conductor y los controles se sitúan de modo que no necesitemos desviar la vista de la carretera.

En la segunda fila de asientos, corredera, tenemos espacio suficiente para dos adultos con una plaza central más amplia de lo habitual pero que siempre será mejor dejarla libre debido a un túnel de transmisión algo elevado; por lo demás presenta excelentes cotas. Además en las puertas se integran cortinillas parasol que son muy útiles para los pasajeros de estas plazas.

El Kodiaq cuenta con una tercera fila de asientos abatible, salen desde el piso del maletero con lo que si queremos utilizarla debemos renunciar a parte de este, en ella podremos acomodar a dos niños con facilidad o personas de pequeña estatura. El acceso a los asientos de la última fila es algo más angosto y complicado de lo que nos gustaría pero es más cómodo que en otros modelos como el Paugeot 5008, de todos modos se trata de unas plazas de uso ocasional.

El espacio destinado a la carga es generoso, como suele ser habitual en los Škoda, incluso con la tercera fila de asientos desplegada nos caben maletas de mano. Aunque si utilizamos todo el maletero tendremos 560 litros como mínimo llegando hasta los 730 litros cuando echamos la banqueta hacía delante.

El Škoda Kodiaq posee todos los rasgos diferenciadores de la firma checa en su habitáculo con múltiples soluciones prácticas para facilitar el día a día de su conductor en un paquete SUV que facilita el acceso a las personas mayores y la colocación de elementos de retención infantil.

Potente y agradable

La unidad que probamos del Škoda Kodiaq contaba con el conocido motor 2.0 TDI del grupo Volkswagen en su versión de 150 CV asociado con una caja de cambios automática de doble embrague DSG con siete relaciones.

Se trata de un propulsor veterano, capaz de entregar 340 Nm de par en un rango bastante amplio de revoluciones, lo que facilita la conducción y favorece los consumos contenidos. La nueva caja de cambios DSG con siete relaciones ahora se compenetra mejor con el propulsor y al mismo tiempo introduce una relación más larga con un conjunto total más cerrado, esto quiere decir que los saltos entre marchas son menos acusados por lo que el motor permanece más tiempo en el régimen óptimo de funcionamiento.

Tras el volante se incorporan unas pequeñas levas para gestionar el cambio de marchas, esto puede ser útil cuando circulamos por carreteras en mal estado, con nieve o cuando queremos jugar un poco con el mismo pero le podremos sacar mayor partido al enfrentarnos a condiciones adversas. La lógica de funcionamiento no permite que el motor se cale pero sí que puedas mantener marchas muy largas hasta casi el régimen del ralentí. Por encima también mantiene la marcha engranada hasta que llegamos al corte de inyección y salta a la siguiente.

Además el Kodiaq cuenta con diferentes modos de conducción que afectan al funcionamiento de la caja de cambios automática, la respuesta de los pedales, asistencia de la dirección y luces dinámicas (si contamos con suspensión variable también cambiará su dureza en función del modo elegido). No he notado mucha diferencia entre las diferentes programaciones, la mayor de ellas está con el modo Eco y el Sport.

Noble y predecible

El Škoda Kodiaq se caracteriza por haber sido construido sobre la plataforma MQB del grupo Volkswagen, la modularidad que posibilita este diseño permite que sobre la misma base (con las modificaciones pertinentes)se construyan vehículos tan dispares como el Škoda Fabia, el Golf o el Superb. Esto tiene grandes ventajas para el grupo como el ahorro de costes en el desarrollo de vehículos. El inconveniente es que no todos los vehículos se consiguen igual de bien. El Škoda Kodiaq se conduce casi como un turismo y tiene reacciones muy semejantes a las de un turismo.

Es cierto que haber elevado su altura libre al suelo y haber aumentado su peso hace que sea más lento que sus equivalentes compactos o berlinas como los Superb u Octavia. El balanceo de su carrocería es notable aunque nunca influye en el confort del vehículo si mantenemos la velocidad adecuada.

“Si afrontamos autopistas entrásemos en el terreno donde mejor se comporta el Kodiaq, los pasajeros tendrán un confort elevado”.

Los SUV tienen la particularidad de ganar peso y con ello que sea más dificultoso pararlos, por tener mayor inercia, en conseciencia los frenos suelen tener unas medidas mayores. Es el caso del Skoda Kodiaq y su equivalente en berlina, el Superb; el primero de estos equipa neumáticos mayores y frenos ligeramente más grandes para contener la masa extra de estas carrocerías.

Nosotros nos hemos sentido seguros con el equipo de frenos del todocamino más grande de la firma checa, en todos los terrenos han respondido como se esperaba y su resistencia al sobrecalentamiento ha sido buena, sólo en puertos de montaña con bajas muy acusadas y sin utilizar el freno motor hemos percibido cierta esponjosidad en el pedal.

En cualquier caso el conductor del Kodiaq no percibe mucho a través de la dirección ni del resto de elementos del vehículo pero sí que es posible guiarlo con facilidad para llegar a nuestro próximo destino con un nivel de comodidad muy alto, además el uso del vehículo es francamente sencillo.

Lo que desees

Škoda ha aprendido o aplicado las políticas de equipamiento del grupo al que pertenece y si bien, de serie, su equipamiento es correcto puede ampliarse hasta límites insospechados recurriendo a su catálogo de extras y accesorios. La unidad probada se correspondía con el nivel más elevado de aquellos disponibles con el Kodiaq, el Style. Este equipa desde un principio sistema de iluminación full LED con luz de conducción en curva, llantas de aleación de 18 pulgadas y sistema multimedia con pantalla táctil de ocho pulgadas.

Además se puede equipar multitud de elementos como un sistema de sonido superior, techo panorámico y corredizo, asientos calefactables en las dos primeras filas de asientos, calefacción estacionaria, entre otros elementos que hacen fácil utilizar este coche.

Destaca la posibilidad de equipar todos los asistentes a la conducción con los que cuenta el grupo Volkswagen logrando una conducción semiautónoma con la que los largos viajes se realizan de forma más confortable y descansada. El Kodiaq realiza ligeras intervenciones sobre la dirección cuando nos acercamos a las líneas de la carretera que detecta aun cuando no están correctamente pintadas. El control de crucero adaptativo permite mantener una distancia adecuada con el vehículo que nos precede y no produce falsas alarmas.

Además todos ellos complementan de forma excelente al sistema de iluminación LED que me ha parecido bastante bueno con potencia suficiente y un funcionamiento rápido en el accionamiento automático de las luces de carretera.

Los sistemas de seguridad y confort del Škoda Kodiaq son suficientes de serie pero si nos lo podemos permitir me parece muy adecuado contar con aquellos que puede equipar para completar al vehículo haciéndonos el día a día más fácil y seguro.

Algo más que correcto

El Škoda Kodiaq es un vehículo de gran formato y con un peso elevado respecto a un vehículo equivalente del segmento de las berlinas, por tanto el consumo de este siempre será algo mayor que el de otros vehículos. En consecuencia no es el modelo de la firma checa en el que más brilla el motor 2.0 TDI de 150 CV y, tampoco sus consumos.

“Durante la prueba realizó un consumo medio inferior a los 6,5 litros cada 100 kilómetros pero se mostró bastante sensible a la orografía”.

Como suele ocurrir con este tipo de vehículos algo pesados y con aerodinámicas menos eficaces que las de un turismo sus mejores registros los logra en carreteras nacionales a velocidades legales, dónde se acerca a los 5,0 litros/100 km.

Si afrontamos viajes por autovías y autopistas cargados nuestro motor necesitará mayor cantidad de carburante pera aportar la fuerza necesaria para movernos con soltura, situando el medidor en poco más de 5,5 l/100km tratándose de un terreno prácticamente llano y pudiendo elevase hasta los 6.0 l/100km si consta de elevaciones.

Por último, el territorio urbano que no le gusta nada al Kodiaq veremos cifras superiores a los 7 incluso 8 litros, al fin y al cabo se trata de un vehículo de casi 1.700 kg vacío.

En conjunto nos han parecido cifras de consumo razonables dadas las características y uso del vehículo. Los 58 litros de combustible que entran en el depósito del Kodiaq podremos recorrer unos 900 kilómetros sin paradas.

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