Se celebró el pasado 26 de Marzo, en Turín, en el flamante Centro Storico Fiat de la calle Chiabrera 20, la presentación a la prensa del 500 Vintage ’57, la nueva serie especial que rinde homenaje al icono Made in Italy de 1957. Tras su debut mundial en el Salón de Ginebra, la marca ha elegido el Centro Storico Fiat de Turín para desvelar el nuevo 500 Vintage ’57 a la prensa internacional.

No podía existir una ubicación mejor para el lanzamiento de este vehículo, porque desde 1963 este fascinante museo alberga una exposición permanente que ilustra el nacimiento y desarrollo tecnológico, social y económico de la Fabbrica Italiana Automobili Torino y que permite descubrir la tecnología Fiat en todos sus ámbitos a través de un enorme patrimonio documental. Entre otras cosas, en el Centro Storico Fiat se han reproducido algunos entornos que están relacionados indisolublemente con el emblemático 500, como la línea de montaje de Mirafiori, tal como era en los años cincuenta, o la oficina del famoso Dante Giacosa que diseñó el Nuevo 500 en 1957.

Disponible exclusivamente en la versión berlina, la nueva serie especial Vintage ’57 se caracteriza por un aspecto retro que evoca algunas peculiaridades del histórico vehículo como el color de carrocería azul pastel, combinado ahora con el blanco del techo, el alerón, la antena y los retrovisores, y la tapicería en piel Poltrona Frau color tabaco o, como alternativa, color cuero. Todo resulta aún más impresionante por el uso de los logos históricos Fiat en el exterior y en el volante, además de la adopción de la franja blanca del salpicadero y de las llantas de aleación de 16” blancas y cromadas que rememoran los neumáticos de antaño.

Comercializado en toda Europa y disponible en 12 colores de carrocería, el nuevo 500 Vintage ’57 presenta algunas diferencias en las motorizaciones y equipamientos, de serie y opcionales, para satisfacer las necesidades de cada país. En la región EMEA el cliente puede elegir entre los motores de gasolina 1.2 de 69 CV, 0.9 TwinAir de 65 CV, 0.9 TwinAir de 85 CV y 0.9 TwinAir de 105 CV, además del diésel 1.3 MultiJet de 95 CV.

Caracterizado por un equipamiento de serie completo, la nueva serie especial enriquece la gama 2015 del Fiat 500 que ahora se articula en dos configuraciones (berlina y cabrio), cuatro equipamientos (Pop, Lounge, S y Vintage ’57), dos cambios (manual o Dualogic) y seis motorizaciones (a los motores del Vintage ’57 se añade el 1.2 69 CV EasyPower de gasolina y GLP).

Así pues, el nuevo Fiat 500 Vintage ’57 es el homenaje perfecto al mítico “Cinquino” que, desde 1957 y hasta 1975, contribuyó a motorizar un país que evolucionaba rápidamente, convirtiéndose en un automóvil de culto del que se vendieron unos 3,9 millones de unidades. Un automóvil seguramente esencial, en muchos aspectos espartano, pero que fue el primero en hacer accesible el privilegio de la movilidad, y todo ello en menos de tres metros de longitud. El 500 de 1957 estaba equipado con un motor de dos cilindros de bajo consumo de 479 cm3 de 13 CV, que permitía alcanzar una velocidad máxima de 85 km/h. Características notables para aquella época.

Durante los dieciocho años de su producción, el 500 fue incorporando poco a poco pequeñas mejoras en tecnología y equipamiento, pero nunca perdió su peculiaridad de vehículo interclasista. En 1972, al mismo tiempo que la presentación de su heredero el 126, se lanzó el último 500, el “R”, del que se produjeron más de 340.000 unidades en tres años. Seguía siendo un automóvil de éxito, aunque los tiempos cambiaran. Sin embargo, su historia no llegó a su fin.

Cincuenta años después del lanzamiento de la primera edición del modelo, en 2007 Fiat aceleró hacia el futuro materializando una nueva manera de entender el automóvil: surgió así el nuevo Fiat 500, el manifiesto de la “nueva Fiat”. El modelo expresaba plenamente la más auténtica tradición de la marca, es decir, hacer que tecnología y equipamiento, nunca antes brindados en el segmento, resultaran accesibles a todos. En resumen, si en 1957 el Nuevo 500 inventó un segmento, en 2007 el nuevo 500 lo transformó y enriqueció con una extensa serie de récords.

Por primera vez, un automóvil presentaba una gama de motorizaciones que respondía a los más estrictos parámetros ecológicos y de seguridad incluso antes de su entrada en vigor. Ya Euro 5, el 500 fue el primer compacto – en tan solo 3,5 metros de longitud – que obtuvo las cinco estrellas EuroNCAP, además de ser el primero en brindar siete airbags de serie y ESP disponible en toda la gama. Robustez estructural, seguridad activa y pasiva, y equipamientos sin influir negativamente en el precio: seguridad ante todo, una decisión difícil que confirmaba la intención de Fiat de perseguir una estrategia de liderazgo también en el ámbito de la protección.

El 500 ha sido y sigue siendo un pequeño laboratorio de gran éxito, desde cualquier punto de vista: es el primer vehículo equipado con el motor de dos cilindros TwinAir, pero también el primer automóvil de la marca en utilizar su nombre como logo, una marca dentro de otra marca, además de ser el primero de su categoría en presentarse, desde su debut, con un equipamiento muy amplio y con grandes posibilidades de personalización.

Fabricado desde 2007 en Polonia y desde 2010 también en Toluca (Méjico), en la actualidad el Fiat 500 se comercializa en más de 100 países de todo el mundo y también ha marcado el regreso de la marca Fiat a los Estados Unidos. Así pues, un modelo global que ya ha superado la cota de 1,5 millones de matriculaciones. Entre los secretos de su éxito global está, sin lugar a dudas, su capacidad de evolucionar con nuevas interpretaciones – desde el 500 Abarth (2008) hasta su última evolución de 2014, el exclusivo 500 “Ron Arad Edition” – pero también su capacidad de explorar nuevos territorios, dando vida a una familia de vehículos simpáticos y asequibles que garantizan la máxima libertad de elección y uso: se crearon así el 500L (2012), el 500L Trekking, el 500L Living (2013) y el nuevo 500X (2014).

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Ahora el testigo ha pasado a la serie especial 500 Vintage ’57 que, por una parte, rinde homenaje al icono de 1957 y, por otra, confirma el indiscutido liderazgo de Fiat en este segmento.

Serie especial Fiat 500 Vintage ’57
La nueva versión del 500 rinde homenaje al icono Made in Italy de 1957 a través de una reinterpretación contemporánea de algunos rasgos estilísticos que le dieron fama en los años 60 y 70. Entre los 12 colores de carrocería disponibles, destaca el azul pastel que combina perfectamente con el blanco del techo, el alerón, la antena y las tapas de los retrovisores. Las llantas de aleación de 16” tienen aspecto retro, blancas y cromadas, y evocan inequívocamente las montadas en el 500 histórico.

Al igual que los exteriores, también los interiores del Fiat 500 Vintage ’57 son el resultado de una reinterpretación moderna de algunas características de su progenitor, como lo demuestran el ambiente color marfil, la franja blanca del salpicadero y la elegante tapicería en piel Poltrona Frau color tabaco en dos tonos: efecto vintage, con aplicaciones en piel marfil, rasgo distintivo del modelo, con bordado “500” en piel color tabaco; como alternativa, está disponible la tapicería de color cuero. El aspecto vintage también se destaca con los logos históricos Fiat situados en el exterior, en las llantas y en el volante.

El homenaje al pasado se limita a la estética. De hecho, el Fiat 500 Vintage ’57 brinda un equipamiento de serie completo como lo demuestran el climatizador manual o automático en función de los mercados; el sistema manos libres Blu&Me con tecnología Bluetooth, reconocimiento por voz, reproductor de archivos de audio digitales mediante puerto USB y conector AUX, y software eco:Drive™; la autorradio CD+MP3; el ABS con EBD; los siete airbags; el sistema Start&Stop y el ESP con ASR/MSR, HBA y Hill Holder. Además, dependiendo del mercado, la gama muestra equipamientos, de serie y opcionales, diferentes, para satisfacer así las necesidades específicas de cada país.

Comercializado en toda Europa, el nuevo 500 Vintage ’57 presenta algunas diferencias en las motorizaciones y equipamientos, de serie y opcionales, para satisfacer las necesidades de cada país. En la región EMEA el cliente puede elegir entre los motores de gasolina 1.2 de 69 CV, 0.9 TwinAir de 65 CV, 0.9 TwinAir de 85 CV y 0.9 TwinAir de 105 CV, además del diésel 1.3 MultiJet de 95 CV.

Caracterizado por un equipamiento de serie completo, la nueva serie especial enriquece la gama 2015 del Fiat 500 que ahora se articula en dos configuraciones (berlina y cabrio), cuatro equipamientos (Pop, Lounge, S y Vintage ’57), dos cambios (manual o Dualogic) y seis motorizaciones (a los motores del Vintage ’57 se añade el 1.2 69 CV EasyPower de gasolina y GLP).

Así pues, con la serie especial Vintage ’57 el modelo 500 sigue dando que hablar, confirmándose icono del Made in Italy, de ayer y de hoy, capaz de satisfacer a todos los que les gusta divertirse e ir a cualquier lugar al volante de un automóvil repleto de encanto, emoción e historia.

Por otra parte, algunos de los objetos resultantes de la creatividad de la industria italiana de la posguerra, como el 500 o la Vespa, no pueden ser juzgados simplemente por su apariencia, ni representan únicamente un buen ejercicio de ingeniería donde la forma sirve a la función. Son, en cambio, potentes alquimias, revolucionarias en el diseño y en el concepto, las que redefinen los puntos de referencia comunes y comparativos que se arraigan para siempre en nuestra memoria colectiva. Cuando esto sucede surgen obras maestras esenciales en la historia de la industria. El Fiat 500 es una de estas, un icono del Made in Italy en el mundo. 

Centro Storico Fiat, donde la tradición se respira y se transmite
El edificio de art nouveau de la calle Chiabrera 20 de Turín fue la primera ampliación, datada en 1907, de los talleres de Corso Dante donde nació Fiat. En 1963 se inauguró una exposición permanente que narra el nacimiento y desarrollo tecnológico, social y económico de la Fabbrica Italiana Automobili Torino. La sede se amplió y enriqueció con motivo del 150 aniversario de la unificación de Italia y en la actualidad ocupa 3.000 metros cuadrados.

En el museo se ilustra la excelencia de la tecnología Fiat en todos sus ámbitos. Se puede admirar el primer motor de aviación de 1908, la producción bélica y la agrícola, la Littorina que protagonizó el transporte por ferrocarril de los años treinta, los grandes motores para buques, pero también las bicicletas y los electrodomésticos que caracterizaron el nacimiento de la sociedad de consumo de la segunda posguerra. Por supuesto, no podían faltar los automóviles: modelos históricos, surgidos en la primera mitad del 900 y que todavía hoy transmiten el encanto de la modernidad.

Gracias a una gran colección de automóviles, objetos, maquetas, carteles publicitarios y a un enorme patrimonio documental, es posible recorrer las etapas cruciales de la historia de la empresa. En la actualidad, el Centro Storico documenta la actividad de Fiat durante el transcurso del 900, en los diferentes sectores empresariales, y recoge más de 5.000 metros lineales de documentos en papel, 300.000 dibujos técnicos, 18.000 carteles publicitarios, 1.300 bocetos, 5.000 volúmenes y revistas de la historia de la automoción y la industria, 6 millones de imágenes y 200 horas de documentales históricos.

A través de la reconstrucción de algunos entornos de las factorías – símbolo de Fiat – se perciben los cambios acaecidos en los métodos de producción: desde los albores del mecanizado “artesanal” del primer taller de Corso Dante hasta la cadena de montaje de Mirafiori, tal como era en los años cincuenta, y hasta la oficina de Dante Giacosa, el diseñador del Topolino, 600 y 500: los automóviles que motorizaron Italia. Destaca la reconstrucción de la factoría del Lingotto, inaugurada en 1923, que se hizo famosa por la modernidad y elegancia de su desarrollo vertical, tanto que llamó la atención de Le Corbusier, uno de los personajes más influyentes en la historia de la arquitectura.

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1957: Fiat Nuevo 500, el emblema de la motorización de masas
Hay automóviles que pasan a la historia por las innovaciones tecnológicas o de estilo que incorporan. Y hay otros que merecen ser recordados porque han sabido representar la vida cotidiana de toda una generación o de todo un país. El Fiat Nuevo 500 logró reunir tecnología y sentimiento, y dejó una marca indeleble hasta convertirse en un icono que se ha mantenido con el paso del tiempo: producido desde 1957 hasta 1975 con casi 3,9 millones de unidades vendidas, ha seguido siendo el emblema de la motorización de masas.

Fue la afortunada síntesis de una genial intuición de Dante Giacosa y de la ambiciosa estrategia de desarrollo y renovación de la gama llevada a cabo por Fiat durante la segunda guerra mundial, y fue la respuesta perfecta a las nuevas necesidades de movilidad personal. El porcentaje de motorización pasó de los seis vehículos cada mil habitantes de 1950 a los 330 vehículos de 1980. Y el Nuevo 500 logró satisfacer a un cliente objetivo heterogéneo.

La prima serie presentaba soluciones espartanas, pero extremadamente útiles, con pocas concesiones a la frivolidad. No contaba con ningún cromado, excepto la moldura del capó. Las ventanillas laterales eran fijas y los deflectores se abrían, el mando de los intermitentes estaba en el centro de un salpicadero extremadamente sencillo, estaba homologado para dos plazas y podía cargar setenta kilos. Aunque era pequeño, era un auténtico automóvil.

La longitud, incluidos los parachoques, era inferior a tres metros y el ancho superaba por poco los 130 centímetros. Estas proporciones, junto con su peso reducido, aseguraban al 500 una maniobrabilidad excepcional. La carrocería tenía que ser ligera pero robusta, sencilla y agradable, y económicamente viable desde un punto de vista industrial. Dante Giacosa logró fusionar, con el 500, múltiples necesidades en una línea redondeada y proporcionada, con forma de huevo, que suscitaba simpatía, con faros redondos y la marca Fiat perfilada por dos bigotes cromados. Gracias a este proyecto, Dante Giacosa ganó el prestigioso premio industrial de diseño “Compasso d’Oro”, el más antiguo e influyente premio europeo de diseño.

El motor desarrollaba 13 caballos y la velocidad máxima era de 85 km/h. Su precio era reducido: 465.000 liras. 
La imposibilidad de caracterizar el uso según unos parámetros rígidos permitió que el pequeño utilitario Fiat se convirtiera, inmediatamente, en un vehículo de masas, pero al mismo tiempo interclasista y, por tanto, con un aura elegante. Al ver un 500 era imposible saber si lo conducía un estudiante o su profesor, un obrero o un profesional que optaba por dejar su gran berlina en el garaje, menos ágil en el tráfico urbano. Sin embargo, ya en 1958, Fiat decidió diferenciar y potenciar aún más la gama con la versión “Sport”, que ofrecía una fascinante pintura bicolor y un motor potenciado.

La transversalidad también se mantuvo en las siguientes versiones: después del “Sport” le tocó el turno al “Giardiniera”, con una distancia entre ejes aumentada diez centímetros. Transportando solo al conductor, el “Giardiniera” podía carga doscientos kilos; o cuatro personas y cuarenta kilos.
Además del “Giardiniera” debutó el “D” y cinco años después , con el “F”, Fiat comenzó a pensar específicamente en diferenciar la gama a nivel de precio, estética y equipamiento: en Mirafiori se concibieron una versión “base”, que salió en 1965, y una de “lujo”, que la acompañó en 1968.
Los gustos empezaron a evolucionar, el concepto de marketing estaba en fase embrionaria, pero los técnicos de Fiat realizaron un vehículo que se convirtió en un pequeño símbolo de estatus.

Mientras tanto, cada unidad vendida contribuía a hacer crecer la leyenda; cada italiano tiene su propio recuerdo personal o familiar relacionado con el 500: como las victorias deportivas celebradas asomándose por el techo practicable o el capó delantero que podía desmontarse completamente, culminando con el famoso doble embrague que facilitaba el cambio de marchas y representó un gesto típico de una época y de un coche.

El “F” y el “L” fueron los más vendidos y permanecieron en el mercado durante siete años, antes de dejar sitio al “R”, el “renovado”, de 1972. El contexto económico y social había cambiado drásticamente y también la tecnología estaba evolucionando. Sin embargo, este pequeño gran vehículo ya había alcanzado un lugar de honor en la historia del automóvil. Flexible, económico y simpático, logró convertirse en objeto de culto debido a la naturalidad y espontaneidad que caracteriza a los triunfadores, poblando las carreteras de Italia y el imaginario colectivo de una nación. De hecho, su historia no llegó a su fin.

2007: nuevo Fiat 500, un vehículo global con raíces profundas
Cincuenta años después del lanzamiento de la primera edición del modelo, Fiat aceleró hacia el futuro materializando una nueva manera de entender el automóvil.
El Fiat 500 fue la respuesta más evolucionada para quien deseaba disfrutar de un automóvil con total libertad, apreciando su uso diario y, al mismo tiempo, sin tener que renunciar al placer de conducir un vehículo divertido y funcional, ecológico y accesible, pero también simpático y lleno de encanto.

Así pues, un automóvil con un gran atractivo, que por un lado se adaptó a las tendencias fuertes y ganadoras del mercado y, por otro, resultó coherente con la historia y misión de Fiat: realizar vehículos caracterizados por un estilo original, tecnología avanzada asequible a todo el mundo y soluciones inteligentes que simplifican y mejoran la vida a bordo. No fue una excepción el Fiat 500, cuyo objetivo era dar un auténtico salto cualitativo en el segmento en términos de confort y seguridad, tecnología y equipamiento, como lo demuestran las múltiples novedades introducidas por primera vez en esta categoría. El Nuevo 500, en 1957, inventó un segmento. El 500 lo amplió y permitió que fuera asequible. Y estableció una extensa serie de récords.

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Por primera vez, un automóvil se presentaba con una gama de motores modernos, eficientes, de bajo consumo y generosos en las prestaciones, que respondía a los más estrictos parámetros ecológicos y de seguridad incluso antes de su entrada en vigor. El 500 ya era Euro 5 en 2007. Cada uno de los diferentes motores respondía a necesidades distintas, pero todos compartían una gran fiabilidad y durabilidad.

El 500 fue el primer compacto, con poco más de tres metros y medio, en obtener las cinco estrellas EuroNCAP, en brindar siete airbags de serie y ESP disponible en toda la gama. Mucho más que los dispositivos individuales, era la suma de todas las soluciones adoptadas para hacerlo uno de los vehículos más seguros del segmento. El vehículo resultaba acogedor y protector, y la solidez no era solo una impresión estética otorgada por la línea de cintura y los voladizos reducidos. Se trataba de robustez estructural, que junto con las características de protección activa y pasiva, y el equipamiento sin un impacto negativo en el precio, fue la expresión de un programa en el que prevalecía la seguridad, una difícil decisión de la empresa que confirmaba la intención de Fiat de perseguir una estrategia de liderazgo también en el ámbito de la protección.
El diseño obtuvo un éxito inmediato por su línea suave, redondeada y armoniosa. No se trataba de un simple y nostálgico ejercicio de reinterpretación. El objetivo de Fiat no ha sido el de diseñar un automóvil que pareciera un 500, sino que fuera, de nuevo, el 500. Y no por casualidad, al igual que el diseñador Dante Giacosa, también el diseñador Roberto Giolito –  autor del nuevo 500 – ganó el premio “Compasso d’Oro” en 2011.

De hecho, el nuevo 500 inspiró y dio el pistoletazo de salida a un proceso de innovación en algunas áreas, muy importantes para los clientes actuales, y puso de manifiesto claramente las ambiciones para el futuro posicionamiento de la marca. El Fiat 500 respetó el concepto original en la forma y en la función evocando, como es de esperar en estos casos, todas esas emociones, esos recuerdos, esos valores que convierten todos los objetos emblemáticos en realmente atemporales, elevándolos más allá de los límites restrictivos de la categoría.

El 500 ha sido y sigue siendo un pequeño laboratorio de gran éxito, desde cualquier punto de vista: fue el primer vehículo equipado con los motores de dos cilindros TwinAir, pero también el primer automóvil de la marca en utilizar su nombre como logo y en evolucionar constantemente con nuevas interpretaciones, hasta formar una familia autónoma, una marca dentro de otra marca.

Y por primera vez un automóvil “pequeño” se presentaba ya en su debut con un equipamiento muy amplio y con muchas posibilidades de personalización, tanto en los contenidos como en la forma de pago, resultando, ya en su debut, un vehículo con carácter, pero transversal y capaz de brindar personalización manteniendo su identidad.

Resultó innovador incluso en el enfoque, que situó el concepto de participación en el centro del proceso de desarrollo. Participaron muchísimos fans de todo el mundo a través de una plataforma específica expresando sus deseos personales para el vehículo que estaba naciendo. Estas sugerencias pasaron después a los diseñadores e ingenieros de Fiat convirtiéndose en objetivos a lograr con soluciones y equipamientos lo más cerca posible de las expectativas de los clientes potenciales. En resumen, “un vehículo creado para la gente, con las ideas de la gente”, como reivindicaba un eslogan de 2007.

Ese año, comenzó la producción en Polonia, en Tichy; después, a partir del 2010, también se construyó en Toluca, Méjico. En la actualidad, el Fiat 500 se comercializa en más de 100 países de todo el mundo y ha marcado el regreso de Fiat a los Estados Unidos. Así pues, un modelo global que en la actualidad ya ha superado la cota de 1,5 millones de matriculaciones.

Entre los secretos de su éxito está, sin lugar a dudas, su capacidad de evolucionar con nuevas interpretaciones – desde el 500 Abarth (2008) hasta el 500 “Ron Arad Edition” (2014) – pero también su capacidad para explorar nuevos territorios, dando vida a una familia de vehículos simpáticos y asequibles que garantizan la máxima libertad de elección y uso: se crearon así el 500L (2012), el 500L Trekking, el 500L Living (2013) y el nuevo 500X (2014).

Así pues, gracias a su línea fascinante, pero que transmitía de un solo vistazo solidez y robustez, a la elegancia e innovación y a la definición de nuevos parámetros de seguridad y ecología, el Fiat 500 confirmó inmediatamente el liderazgo indiscutible de Fiat en el segmento A y logró adaptar rasgos estilísticos históricos a unas necesidades modernas.

Un “saber hacer” que viene de lejos y que es fruto del legado tecnológico y de diseño acumulado con el paso de los años. El Fiat 500 Vintage ’57 desea, hoy, rendir homenaje a su precursor, al que debe parte de su éxito.

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