Carlos Pascual. Probamos la última versión del Volkswagen Golfs familiar, el restyling de la séptima generación del superventas de Wolfsburgo, la quinta que posee una carrocería Variant. Este modelo aúna el tamaño compacto del Golf con la versatilidad de una ranchera, esto significa que mantiene las virtudes y defectos del compacto: ejemplo de ello es la diferencia de calidades entre las puertas delanteras y traseras o la incorporación de sistemas de asistencia a la conducción que hasta hace muy poco eran propios de categorías superiores, esto es posible gracias a los sistemas modulares del grupo Volkswagen.

Volkswagen ha logrado que el Golf siempre se caracterice por un nivel de acabado y tecnología ligeramente superiores a sus rivales quedando a medio camino entre los vehículos generalistas y los Premium. Estas diferencias con la competencia continúan existiendo aunque cada vez son menores, las hermanas más económicas del grupo, Seat y Škoda, dan buena cuenta de ello alcanzando un nivel similar al Volkswagen. Posiblemente la nueva generación del Golf marque un antes y un después en la historia de uno de los modelos más vendidos de la historia automotriz.

El nuevo Golf incorpora un nuevo frontal con una calandra renovada y ópticas de mayor tamaño que ahora pueden estar compuestas en todos sus elementos por diodos emisores de luz (LED, el paragolpes delantero también ha sido modificado para mejorar el flujo de aire que se introduce en el vehículo y que lo recorre lateralmente con este se han modificado los faros auxiliares antiniebla que continúan utilizando bombillas alógenas, ahora se encuentran mejor integrados.

Como no podía ser de otro modo la zaga también ha recibido pequeños retoques con nuevas ópticas que incorporan tecnología LED y un paragolpes de nueva factura que ahora incorpora las, tan de moda, salidas de escape falsas.

El habitáculo del Golf apenas cambia respecto a su predecesor, se ha incorporado un nuevo sistema multimedia táctil y entre sus opcionales se encuentra la posibilidad de contar con un cuadro de mandos completamente digital.

Si funciona no lo cambies

La imagen de este nuevo Golf apenas ha cambiado respecto a su antecesor, las ópticas y paragolpes son nuevos y se ha introducido la tecnología LED en todas las funciones de iluminación excepto en los faros antiniebla delanteros. También se introducen nuevos diseños de llantas con medidas que pueden alcanzar las 19 pulgadas, en nuestra unidad eran de 18.

A nivel práctico no cambia nada, era un producto que funcionaba y lo hace bien. Los paneles de la carrocería parecen estar bien ajustados y realizados, las puertas abren en ángulos generosos para favorecer el acceso y la salida del habitáculo, aunque son algo pequeñas al tratarse de un modelo derivado de un compacto.

El portón trasero da acceso a un espacio de carga muy cómodo y amplío con elementos para la sujeción de la carga y un generoso doble fondo. El umbral de carga es bajo y favorece la carga de objetos pesados o voluminosos. Desde esta zona se pueden abatir los asientos a través de unos tiradores situados en los laterales del espacio reservado a la carga.

Un habitáculo más que familiar

El habitáculo del Volkswagen Golf Variant no posee más diferencia con el modelo compacto que su mayor espacio de carga. Todos los elementos de control se sitúan en posiciones familiares y los ajustes son buenos.

El salpicadero está presidido por una gran pantalla táctil que prescinde de botones para cualquiera de sus funciones, en su lugar se han colocado superficies táctiles. Esto me parece un error propiciado por una moda que está poniendo en valor “parecer moderno” antes que ser práctico pues cuando circulamos por una carretera algo bacheada es muy fácil confundirse o dar en el botón que no queríamos y como conductor obliga a distraer la mirada de la carretera. Por debajo de esta pantalla, se encuentran los mandos del climatizador que no han cambiado nada, podían haber aprovechado e introducir el de sus hermanos pequeños, más agradable al tacto, en cualquier caso es cómodo y claro de utilizar.

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También se incorpora el Virtualcockpit, una pantalla de 13,6 pulgadas en la que se muestra toda la información necesaria para el coductor: consumos, autonomía, temperatura del aceite y el agua, la navegación o el sistema multimedia entre otros. Es práctica por sus posibilidades de configuración y cómoda por el mismo motivo pero su brillo mínimo me parece algo elevado, aunque la pediría si me comprase un Golf aporta mucha información y es fácil de utilizar.

A nivel de confort el Golf Variant mantiene las buenas cualidades de su hermano compacto, es decir, cuatro adultos viajarán con comodidad; a lo que debemos añadir un espacio de carga mayor. Cuando nos sentamos al volante del Golf Variant es fácil encontrar la posición de conducción correcta, la visibilidad es muy buena y los elementos de mando tienen un tacto agradable, sólo modificaría dos cosas: el aro del volante, por delgado; y la posición de los pedales con el freno demasiado alto lo que hace que perdamos en precisión a la hora de frenar.

La segunda fila de asientos tiene espacio suficiente para dos adultos de talla media pero los guarnecidos de las puertas se han realizado en materiales de calidad inferior al de las delanteras y carecen de iluminación ambiental.

El gran espacio de carga que aporta el Golf en su versión Variant es regular y fácil de utilizar. Además es posible abatir los asientos desde el espacio de carga para facilitar la carga de objetos voluminosos.

El más conocido de la casa

El propulsor de esta unidad era un 2.0 TDI de 150 CV de potencia, uno de los motores más populares del grupo Volkswagen que ha sido actualizado y convenientemente puesto a punto para cumplir con las normativas acerca de la emisión de gases contaminantes y reducir sus consumos.

No descubrimos nada su decimos que se trata de un bloque de 2.0 litros turboalimentado y con tecnología commonrail para la inyección del combustible y tubo de geometría variable. Se trata de un motor suave en marcha con suficiente potencia y par para circular con el Golf Variant cargado hasta arriba y una de las opciones más razonables del catálogo del Golf. Si nos mantenemos en el combustible diésel tenemso una mecánica superior de 184 CV con el mismo bloque y mecánicas de menor cilindrada y rendimiento que se me antojan algo pequeñas si queremos cargar el coche y mantener unas buenas prestaciones.

“La respuesta de este motor es contundente y agradable en todos sus modos de conducción, nunca echamos en falta capacidad de respuesta.”

La unidad probada se equipaba con una caja de cambios manual de seis velocidades de accionamiento algo blandito pero no por ello menos precisa. Al final el usuario de este tipo de vehículos tiene en mente el confort y sencillez a la hora de ponerse al volante que unas sensaciones deportivas, para ello ya existe al versión R del Variant. Los desarrollos de esta caja de cambios me han parecido muy acertados para cualquier tipo de conducción siendo algo largos con intención de mantener el consumo de carburante lo más bajo posible.

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Toda la potencia del motor es transmitida a las ruedas delanteras, también existen versiones con un sistema de tracción integral 4Motion que incorpora un diferencial Haldex para hacer llegar hasta un 50 por ciento del par motor al eje trasero. Esta unidad solo hacía uso del par de ruedas anterior para moverse, salvo sobre nieve, no tuvimos ningún tipo de problema y sobre este elemento los controles funcionaban correctamente permitiendo un ligero deslizamiento del neumático con lo que lograban mantener el vehículo en marcha.

El Golf incorpora cuatro modos de conducción: “Eco”, “Normal”, “Sport” y “Personalizado”; desde el de aplicación más suave de la potencia hasta el más inmediado. Entre ellos existe una diferencia apreciable a la hora de pisar el acelerador pero no con el resto de elementos, quizá si hubiese equipado la suspensión regulable hubiésemos apreciado más cambios.

Bueno para todo

El Volkswagen Golf lleva siendo el modelo más políticamente correcto del mercado durante décadas, nunca ha destacado por ser el mejor en ningún aspecto pero siempre lo ha hecho por hacer todo aquello que le podamos pedir de una forma más que correcta.

La segunda versión de la séptima generación del modelo alemán no iba a ser distinto y logra mantenerse como el referente en el mundo de los compactos del segmento C gracias a un conjunto bien afinado que nunca decepciona.

No se trata de un modelo que transmita grandes sensaciones a su conductor, tampoco busca serlo. El Golf ha sido y sigue siendo un modelo muy fácil de conducir, con que el que se hace posible ir a por la compra o realizar un viaje de vacaciones. Su mejor cara la muestra en carreteras rápidas o autopistas y autovías, con una estabilidad muy elevada que nos permite circular bastante rápido. Se hace palpable que se ha pensado en este tipo de vías durante su desarrollo, también es cierto de las llantas de 18 pulgadas no le añaden agilidad al conjunto.

Después afrontamos carreteras secundarias y de montaña donde se porta bien aunque muestra un ligero subviraje a la entrada de las curvas más cerradas que nos hará ser previsores y entrar más despacio. Por otra parte el confort no se ve afectado por circular a través de carreteras secundarias con un número mayor de curvas y que estas sean más cerradas.

Al adentrarnos en territorio urbano el Golf Variant “crece” y hace que buscar un espacio para aparcar sea semejante a buscarlo para un modelo mayor pero no tiene mayor dificultad aunque, si lo fuese a utilizar mucho por ciudad escogería la caja de cambios automática DSG.

La asignatura pendiente de los alemanes y sus sistema de frenos algo justos parece estar solucionada, aunque también es cierto que ha hecho frío y eso favorece el retraso en la aparición de la fatiga que en nuestro caso no ha tenido intención alguna de llegar.

El Golf es un modelo que mantiene sus niveles de confort y usabilidad sea cual sea la situación a afrontar, es posible realizar viajes y trayectos diarios con las misma facilidad. No enamora pero aporta una respuesta polivalente más lógica y agradable que un SUV equivalente.

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Por encima de la media

Volkswagen siempre se ha caracterizado por encontrarse un punto por encima de la media en cuanto a nivel de acabados y equipamiento ahora no deja de ser el caso con una dotación equipacional a la altura.

El Golf Variant probado es la versión más potente del acabado Sport (por encima está el GTD) que parte de 31.000 euros con llantas de 17 pulgadas, techo panorámico y faro LED básicos en el paquete de lanzamiento.

Debemos sumar los mil euros de la pintura efecto nacar, quinientos cuarenta de las llantas de 18 pulgadas “Durban”, casi dos mil euros en el sistema de navegación “Discover pro”, setecientos de los asistentes a la conducción, otros mil trescientos por las luces LED inteligentes, los asientos ergoactive o el sistema de acceso sin llave. Todo este equipamiento eleva la factura hasta los 38.710 €.

Todos los sistemas son fáciles de utilizar y añaden confort a la experiencia con el vehículo aunque debamos añadir casi 7.000 euros a la factura final obtendremos un vehículo más fácil de utilizar, más confortable y sobretodo más seguro por lo que, en mi opinión, merece la pena pagarlo.

En comparación con otros modelos del segmento tiene equipamientos con un precio algo elevado como puede ser el sistema de faros inteligentes que se factura a casi dos mil euros mientras que otros fabricantes tienen sistemas parecido que funcionan de forma semejante por menos de quinientos.

El sistema que destaca por encima de los demás es el line assist con un nivel superior de conducción semiautónoma llegando a mantener el control incluso con las líneas desdibujadas.

Bajo y poco sensible

Es cierto que los motores turbodiésel se hicieron populares por su bajo consumo y este es uno de los mejores ejemplos. Cuando entregamos el coche, el consumo medio se mantenía en 5,3 litros de carburante para recorrer 100km.

También realizamos un viaje a través de zonas nevadas complicadas en las que no pudimos pasar de segunda velocidad y el consumo no superó los 6,1 litros para recorrer 100km.

Los entornos urbanos son el punto débil de cualquier motor de combustión con cifras cercanas a los 7 litros a los 100 km.

En conjunto el Golf Variant equipado con el motor 2.0 TDI de 150 CV y caja de cambios manual mantiene unos consumos muy ajustados, incluso llegamos a ver medias de 4,2 l/100km cuando circulamos con suavidad por autovías o circunvalaciones.

Gracias a un depósito de 55 litros y los consumos antes mencionados no es difícil acercarse a los 1.000 kilómetros de autonomía, superándolos si utilizamos la reserva.

Por: CarlosPPS | @CPPS_enginestars | @EngineStars.es

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