Cuando llegó la última generación del Passat se nos anunció que no existiría una versión CC de este, es más, en esta nueva generación ya ha perdido esta nomenclatura para ganar un nuevo nombre. Un nuevo nombre con el que gana en madurez y en posicionamiento dentro de la gama Volkswagen, ya no existe el Phaeton y esta será la berlina estandarte de la firma alemana por debajo del SUV, Touareg.

El Arteon ha significado la llegada de un nuevo modelo, pero no un modelo cualquiera. Este nuevo miembro de la familia de Wolfsburgo ha dotado de madurez a la berlina coupé con una nueva entidad y peso en la marca. Estrena algunas tecnologías como el asistente de crucero con predicción y lectura de señales de velocidad, que se suma al extenso paquete de asistentes con los que cuenta Volkswagen en su catálogo.

La nueva berlina coupé de los alemanes cambia su silueta y la forma de trabajar los volúmenes y las formas, dando un nuevo giro de tuerca al diseño monótono de Volkswagen. Esto también obliga a evolucionar la plataforma MQB con el modelo más grande que se fabrica sobre esta plataforma con mayor anchura y longitud que su hermano tradicional, el Passat.

Diseño: Evolución y revolución

 Volkswagen es una de esas firmas que no acostumbra a innovar demasiado en sus modelos, podríamos decir sus nuevos modelos casi son evoluciones de sus predecesores antes que nuevos productos. Pero el Arteon es un punto de inflexión, en el que los diseñadores de Wolfsburgo han puesto todo lo que tenían en sus mesas de dibujo. Hemos visto pilotos traseros muy trabajados con diferentes elementos, incluso en tres dimensiones. Audi ha sido un buen ejemplo con sus pilotos pero, el Arteon va más allá.

 En el nuevo modelo de Volkswagen se integra de forma real, tanto visualmente como con el tratamiento de los volúmenes, a los faros delanteros con la parrilla frontal, siendo este el primer sistema de iluminación en combinar los faros inteligentes LED con un diseño tridimensional que incorpora los intermitentes y luces de marcha diurna “en las lamas” de la parrilla, extendiéndose sobre el faro.

Ahora el nuevo Arteon posee identidad propia, se trata de un modelo más maduro y se nota desde el primer golpe de vista. Es más ancho y bajo que el Passat, incorpora soluciones diferenciadas y abandona las proporciones de berlina clásica para acercarse a las de un coupé con el habitáculo más retrasado aunque, mantiene un morro corto que evidencia su naturaleza de vehículo diseñado como tracción delantera.

Todos los paneles están bien trabajados y dejan pequeños espacios entre ellos, lo que favorece la insonorización. Lo que no me ha gustado es el detalle al frente del capó, sobre la parrilla, en el que se corta dejando una especie de lama superior del mismo color que la carrocería. El acceso a las plazas delanteras es muy bueno y el de las plazas traseras plantea el peaje del diseño, con una caída del techo que obliga a agacharse ligeramente. Por su parte, la boca de carga es mucho mejor que en el Passat con un gran portón eléctrico que da acceso a un maletero de formas regulares en el que nos cabrá con facilidad el equipaje de toda la familia.

El nuevo Arteon saca pecho desde su imagen con el nuevo diseño, dando un golpe sobre la mesa para demostrar que no se trata de un “Passat Sport” sino de un modelo por sí mismo en el que la diferenciación queda clara y por el que merece la pena apostar.

Interior: Lo de siempre

Si en la carrocería podíamos ver cierto riesgo tomado por Volkswagen a la hora de diseñar su modelo estrella para el mercado de las berlinas, en el habitáculo podemos ver como todo nos recuerda al Passat. No se trata de algo negativo ya que este espacio presenta una habitabilidad muy buena y aporta las ventajas de un modelo familiar a una carrocería coupé. También nos ayuda a encontrar todos los controles dónde esperamos que estén y su nivel de confort es muy elevado, destacando la insonorización del mismo; gracias, entre otros, a la incorporación de dobles cristales en las puertas delanteras.

Todo el Salpicadero es muy semejante, casi igual, al del Passat, en él se aloja el nuevo sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil, a la que se suman diferentes controles táctiles haciendo desapareces cualquier tecla, queda limpio pero es algo engorroso a la hora de ser utilizado en marcha. Además las huellas quedan muy marcadas por lo que deberíamos llevar un trapo con nosotros constantemente. Otro detalle que haríamos más accesible es el puerto USB de la consola central pues, queda en un espacio muy estrecho en el que es complicado de extraer. Los mandos de la climatización continúan siendo los mismos que ya conocemos del Grupo Volkswagen y el espacio para dejar objetos es bastante bueno en general.

Las plazas delanteras son amplías y confortables, con una buena posición de conducción en la que echamos en falta poder bajar ligeramente más el asiento y un volante, ya conocido que sustituiríamos por el que equipa el Golf GTI (el que equipan las versiones R-Line de Arteon), que le aportaría un dinamismo mayor a este puesto de conducción. Aún con ello este es cómodo y práctico aunque con el volante que equipa perdemos la opción de silenciar la radio desde el mismo (algo que creemos es bastante práctico).

Las plazas traseras sorprenden por su amplitud, como siempre la plaza central queda para emergencias o trayectos cortos debido a un mullido algo más elevado y a un túnel central algo prominente. En ellas una persona de 1,9 metros de estatura podrá viajar cómodamente con espacio más que suficiente para las piernas y la cabeza.

El maletero pierde 23 litros respecto al Passat, un espacio que no nos parece significativo si tenemos en cuenta que contamos con 563 litros de capacidad, suficiente para meter con holgura el equipaje de cuatro personas adultas. Además es posible abatir los asientos en proporción 60/40 con lo que ampliaríamos la capacidad para introducir bultos largos o grandes hasta 1.557 litros de capacidad.

El nuevo Arteon presenta un habitáculo algo conservador en el interior de una carrocería rompedora en la que podrían haber presentado alguna novedad diferenciadora que le aportase todavía mayor personalidad a un modelo que emociona con su apariencia.

Motor: Conocido y correcto

La unidad probada se corresponde con la motorización de acceso a la gama, con un motor 2.0 TDI de 150 CV que se asocia con la caja de cambios DSG de siete relaciones con la que se combina perfectamente. Se trata de un tren motriz ya conocido en el grupo Volkswagen al que pocas sorpresas el quedan por dar. Se trata de un tetracilíndrico capaz de producir 340 Nm de par en un rango de rpm bastante amplío dando lo mejor de sí entre las 1.750 y 3.000 rpm.

Este motor peca de ruidoso cuando permanece al ralentí y nos encontramos en el exterior del vehículo pero una  vez dentro dejamos de sentir ruidos provenientes del propulsor. Se muestra suficiente para moverse con el tráfico sin problemas aunque algo escaso a la hora de realizar adelantamientos, también es cierto que la unidad de pruebas equipaba llantas de 20 pulgadas por lo que pueden mermar sus capacidades. Aún con ello se nos antoja ligeramente justo si queremos realizar una conducción algo más ágil de lo estrictamente necesario, en ello tienen mucho que decir los 1643 kilogramos de masa en vacío de este Arteon. Por ello creemos, aún a falta de probar otras versiones, que las más equilibradas serán las de 190 CV tanto diésel como gasolina.

La caja de cambios DSG de siete relaciones se combina a la perfección con el propulsor realizando cambios de velocidad precisos y rápidos. En el debe podríamos su funcionamiento al pisar a fondo el pedal o, especialmente, al pulsar el modo “sport” en el que estira las velocidades más allá del momento en el que el motor comienza a “desinflarse” alcanzando prácticamente el corte de inyección.

En este caso, la potencia se transmite al suelo a través del eje delantero algo que, en un coche 4,86 metros de longitud se hace notar de forma algo negativa, especialmente en carreteras reviradas o en curvas con fuertes desniveles.

Entre los mil elementos electrónicos con los que cuenta el Volkswagen Arteon se encuentra el selector de modos de conducción con el que es posible modificar el ajuste de diferentes parámetros del vehículo en función del tipo de conducción que queramos realizar o la carretera que estemos transitando.

Estos modos son:

  • Eco: en este caso la dirección y los pedales tienen una respuesta más suave, la caja de cambios busca constantemente la marcha más larga a engranar y entra en modo vela cuando dejamos de ejercer presión sobre el acelerador.
  • Confort: Busca el mayor nivel de comodidad, con un tarado de dirección suave, la caja de cambios se reserva un nivel mayor de par para intentar evitar nuevos cambios de marcha y el climatizador funciona a plena potencia.
  • Normal: Todos los parámetros se sitúan en un punto intermedio en el que no favorecen ninguna característica sobre las demás.
  • Sport: El volante y los pedales aumentan su sensibilidad, el tarado de la dirección es más firme, el climatizador trabaja a pleno rendimiento y la caja de cambios modifica su lógica para aportar el máximo rendimiento posible en cada situación.

Por último, existe un modo especial que se puede configurar al antojo del conductor combinando las diferentes posibilidades existentes en el resto de modos predefinidos.

Comportamiento: Predecible

El Volkswagen Arteon es un vehículo grande, con una batalla larga de 2.837 mm, lo que favorece su estabilidad lineal, también sus vías no son nada desdeñables rodando el metro sesenta, todo ello favorece una gran estabilidad y ayuda a que su manejo sea agradable en vías rápidas como autopistas y autovías o carreteras con curvas de amplio radio. Por el contrario en carreteras más reviradas se postrará más lento y algo más torpe.

Pues bien, el Arteon cumple a la perfección con los supuestos de un vehículo de sus dimensiones al que muy posiblemente no le sienta bien equipar llantas de 20 pulgadas con neumáticos de 245 mm de anchura. Además el hecho de tratarse de un vehículo de tracción delantera con unas dimensiones más que generosas le hacen perder algo de agilidad. Sus reacciones son seguras y previsibles aunque sorprende la desconexión existente entre el conductor y la carretera, esto es favorable al confort pero convierte ciertas reacciones en algo más sorpresivo, siempre son predecibles pero con unos neumáticos tan grandes llama la atención, por ejemplo, al pisar líneas mojadas. Pues se siente cierta flotabilidad. Si queremos ir rápido, estoy convencido que la versión con tracción 4motion nos ayudará enormemente, no por su mayor capacidad de tracción sino por el descargo que este sistema hace del eje delantero. Lo probamos en un Passat 2.0 TSI y sorprende la mejora respecto al Passat con idéntica motorización y caja de cambios que equipa este Arteon. En cualquier caso tienes que hacer mucho el bruto para meterte en líos con el Volkswagen Arteon.

La ciudad es un territorio algo complejo para la nueva berlina de Wolfsburgo, sus generosas dimensiones y grandes puntos ciegos (algún precio tiene el diseño) hacen que tengamos que ir muy atentos a los espejos laterales pero su gran nivel de insonorización y el buen funcionamiento de la caja de cambios DSG hacen el resto. Como apunte, el escaso radio de giro nos complicará ligeramente algunas maniobras de entrada en aparcamientos o aparcamiento.

La autopista es su espacio natural, donde muestra lo mejor de sí mismo; el Arteon nos aporta un nivel de confort muy elevado a pesar de sus grandes llantas y neumáticos de escaso perfil. El elevado nivel de la insonorización unido a una buena estabilidad nos permite disfrutar de largos y confortables viajes sin que apenas aparezca la fatiga.

El apartado de los frenos parece correcto, sin apenas apreciarse fatiga durante la prueba, en parte debido a que su uso ha sido más habitual en autopistas y autovías. Siempre se han mostrado muy capaces de detener al Arteon en distancias buenas si tenemos en cuenta las dimensiones y peso del vehículo.

El Volkswagen Arteon es un vehículo muy apropiado para realizar largos viajes en los que poder aprovechar su gran carga tecnológica y disfrutar de un elevado grado de confort. Podremos utilizarlo como vehículo familiar con la seguridad de una berlina aunque le echamos en falta un punto más picante de coupé que conecte al conductor con la carretera.

Equipamiento: Pide lo que desees

El Volkswagen Arteon que hemos tenido la oportunidad de probar se corresponde con el acabado Elegance, que añade diverso equipamiento al acabado básico. Como suele ser habitual en el Grupo Volkswagen el equipamiento no es malo pero si se corresponde con la cantidad pecuniaria a desembolsar, es decir, que casi todo se equipa por encargo previo pago.

El equipamiento del Volkswagen Arteon puede montar sistemas tan interesantes como unas luces inteligentes matriciales LED o, este es novedad en Volkswagen, un sistema de adecuación de la velocidad a la vía en función de la señalización y el trazado. La primera de estas funciones la hemos podido probar ampliamente y podemos decir que funciona mejor que en un Merdeces-Benz Clase E con frenadas menos bruscas y sin confusiones entre las señales de las vías de servicio o salidas y las de la vía principal. Por lo que nos parece una opción más que recomendable. La segunda de las opciones sólo la pudimos probar ocasionalmente y no nos ha parecido tan precisa ni tan agradable de utilizar como la primera, que además evita que nos multen.

El sistema de infoentretenimiento sucumbe a las pantallas táctiles haciendo desaparecer cualquier atisbo de botón o relieve lo que nos hace desviar la mirada de la carretera cuando queremos realizar alguna operación que no esté disponible en el volante. Por ejemplo: utilizar el control por vos de Android auto que no está sincronizado a través del botón de control vocal de vehículo.

Consumo: Correcto

El consumo del Volkswagen Arteon se ve beneficiado por el buen trabajo aerodinámico desempeñado en este modelo, la firma anuncia un coeficiente Cx de 0,27, uno de los mejores del mercado, lo que contribuye al ahorro de combustible y a la mejora en la insonorización del modelo.

Durante la prueba hemos logrado cerrar el consumo en unos 6,4 litros de carburante necesarios para cubrir un trayecto de 100 km. Si bien esa cifra se ha obtenido tras la prueba completa de 1.200 km en los que se ha realizado todo tipo de conducción a través de carreteras nacionales y de segundo orden; además de autopistas y núcleos urbanos.

Cunado realizamos nuestro recorrido habitual por autopista registramos un consumo de 5,7 litros con una velocidad estabilizada de 120 km/h. Siendo casi idéntico en carreteras y empeorando en ciudad hasta superar los 7 litros.

Con ello, el Volkswagen Arteon sitúa su autonomía real cerca de los 1.000 km, cifra nada desdeñable, y confirma que una berlina de grandes dimensiones con capacidad para cuatro ocupantes y su equipaje no está reñida con el consumo ajustado.

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