Carlos Pascual. Land Rover y su división de vehículos de lujo Range Rover son conocidos por sus buenas capacidades fuera del asfalto, su confort de marcha y unos diseños propios que favorecen una ergonomía diferente, capacidades únicas y un nivel de refinamiento superior al alcance de muy pocos, uno de los máximos exponentes de esta filosofía es el Range Rover Sport.

La carrocería más dinámica y versátil del los miembros de la familia Range Rover, este se construye sobre la misma plataforma de su hermano mayor el Range Rover realizada completamente en aluminio con lo que se logra una disminución del peso total en aproximadamente 400 kg respecto a la generación anterior. Además hace pocos meses ha recibido una actualización en la que se ha introducido una nueva motorización de acceso de la familia Ingenium 2.0 biturbo diesel con 240 CV de potencia.

Ambas motorizaciones de acceso (2.0 y 3.0 de 258 CV) carecen de la posibilidad de equipar la transmisión opcional para todoterreno que incorpora reductora y más funciones al terrain response. De serie todos los Range Rover Sport equipan suspensión neumática con la que se puede regular la altura y dureza, esta forma parte de un paquete opcional si se equipa el propulsor de cuatro cilindros. De forma adicional esta suspensión puede elevar la suspensión en 3,5 centímetros en caso de detectar el vehículo que nos hemos quedado atascados a lo que debemos añadir otros 3,5 que podrá aumentar si continuamos sin salir del obstáculo, en este caso el vehículo nos realizará la pregunta para extender en su totalidad la suspensión.

En esta ocasión os traemos la versión, a nuestro juicio, más equilibrada del Range Rover Sport; el 3.0 V6 turbo diésel con una potencia de 306 CV. Por encima de esta podremos encontrar la V8 4.4 litros Turbo diésel de 340 CV, la híbrida con propulsor diésel de 306CV más eléctrico con lo que tiene 367 CV en total y, las gasolina V8 de 510 CV y V8 sobrealimentadas mediante compresor SVR de 550 CV.

La motorización probada es un V6 diésel sobrealimentado mediante un único turbocompresor de geometría variable capaz no solo de aportar 306 CV si no, lo más importante 700 Nm de par disponibles por completo desde las 1.500 rpm. Este propulsor también ha sido realizado en aluminio ayudando en la contención del peso total del vehículo. Se asocia a una caja de cambios desarrollada por ZF con 8 relaciones a la cual se le añade una reductora 2.9:1, si optamos por las opciones para realizar conducción off-road. Esta transmisión nos permite aprovechar al máximo el par disponible al tiempo que se logra una buena aceleración y consumos contenidos, al menos sobre el papel debería ser así (en el mundo real tras 1.000 km de prueba alcanzó un consumo medio de 8,4 litros de carburante cada 100 km); mientras que la reductora aporta mayor capacidad de arrastre con lo que nos dará la posibilidad de enfrentarnos a obstáculos de mayor dificultad, en los que sea necesaria una gran cantidad de par motor.

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La unidad probada gozaba de este equipamiento con el que disfrutar de la conducción fuera del asfalto, dotando al Range Rover Sport de unas capacidades excelentes fuera de la carretera, como pudimos comprobar. Tuvimos la oportunidad de realizar diferentes salidas fuera del asfalto por terrenos más o menos complicados, aumentando la dificultad a medida que el vehículo sorteaba obstáculos. Para ello contamos con la colaboración de uno de nuestros amigos del 4×4 y su coche preparado para estos menesteres del que aquí os dejo la prueba.

A priori en su favor posee: la fama, los sistemas electrónicos y una suspensión elevable que puede ayudarnos mucho; en contra unos neumáticos que aunque mixtos no son los más apropiados, unas llantas descomunales de 20 pulgadas y más de dos toneladas de peso. Comenzamos por caminos de tierra pisada en los que el Range Rover parece estar en casa, casi podríamos decir que circula igual que en asfalto. Llegamos a pequeños vadeos e inclinaciones mayores con la peculiaridad de ir endureciendo el terreno, todo ello con el control del Terrain Response en su posición automática. Aquí las capacidades del Range Rover para distribuir su capacidad de tracción entre las ruedas con mejores condiciones comienzan a notarse destacando la suavidad del funcionamiento de los sistemas casi sin ser perceptibles. Pudimos ver cómo funcionan los sensores de vadeo que indican la profundidad del agua pero que más allá de ser curioso nos ha parecido del todo útil pues al estar montados en los retrovisores no advierten de un incremento den la profundidad, únicamente de la existente bajo estos.

Continuando con la ruta pasamos a una zona embarrada donde la capacidad de tracción y la elevación de la carrocería mediante la suspensión neumática nos permiten sortear los barrizales como si de pequeños charcos se tratase. Esta capacidad viene dada no solo por el control electrónico de tracción y su adaptabilidad a través del sistema Terrain Response si no también por la actuación de los bloqueos de los diferenciales central y trasero equilibrando el par que cada rueda recibe maximizando de este modo el avance proporcionado por estas.

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Observando la facilidad con la que se sorteaban obstáculos decidimos enfrentarnos al más difícil todavía, unas pendientes en las que hemos visto atrapados a todopoderosos Clases G de Mercedes-Benz incluso, Toyotas Land Cruiser. Aquí pretendíamos alcanzar el límite del vehículo, nos enfrentamos a ello sin inercia alguna, únicamente con la reductora activada, sorprendentemente sube y tras procesar los datos adquiridos con el inicio de la ascensión el Range Rover Sport comienza a modificar sus parámetros logrando ascender una pendiente con una inclinación superior a los 45 grados que no pudimos subir ni bajar a pie. Todos estos cambios pueden ser motorizados a través de la pantalla central del sistema de infoentretenimiento en un apartado denominado i4x4.

Os he hablamos del Terrain Response y os preguntaréis qué es esto y para qué sirve. El Terrain Response es el asistente de Land Rover a la conducción en función de las diferentes condiciones del terreno. Y… ¿Cómo funciona? Pues esto es muy difícil y muy fácil de explicar, así que lo intentaremos hacer sencillo. Este se acciona a través de un mando giratorio en el que se sitúan diferentes modos preestablecidos de funcionamiento que afecta a la respuesta del motor, sensibilidad de los pedales, funcionamiento del sistema de estabilidad, bloqueos de los diferenciales central y trasero, funcionamiento del climatizador y nivel de asistencia a la dirección.

Así los modos predefinidos en esta unidad equipada con el V6 de 306 CV en acabado HSE Dynamic y con equipamiento Off-Road que incorpora al reductora y otros asistentes para la conducción fuera del asfalto son: “Dynamic”, “Normal”, “Nieve/Hierba/Grava”, “Barro/Roderas”, “Arena” y “Rocas”. Cada uno de ellos con una configuración destinada a mejorar la conducción sobre estas superficies; a ellos debemos añadir que existe la posibilidad de accionarlo de forma automática, modo con el que a través de la adquisición de datos que realiza el vehículo, este adapta la respuesta de los diferentes sistemas incorporados en el vehículo para lograr la mejor respuesta posible.

Una vez en asfalto (donde utilizaremos el modo “Normal” o “Dynamic” del Terrain Response) apreciaremos por completo el confort que el Range Rover Sport es capaz de proporcionarnos. Una construcción solida con materiales de calidad que se ve ensombrecida por algunos ajustes no perfectos en la parte baja de la consola central, una consola por otra parte de generosas dimensiones en la que podremos alojar el teléfono las llaves, y hasta una botella de litro; entre los opcionales para este vehículo existe la posibilidad de dotar al compartimento de mayor tamaño de la mencionada consola con un sistema de refrigeración para mantener nuestras bebidas frías.

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La unidad probada estaba configurada para cinco pasajeros aunque, puede escogerse con hasta siete plazas, en este caso renunciaremos a la rueda de repuesto de tamaño normal y a algo de volumen en el maletero. No conocemos cómo son estas plazas traseras por lo que solo os hablaremos de la configuración con cinco plazas, en la que existe espacio suficiente para alojar a cinco adultos con comodidad, sus asientos son confortables y la piel con la que son tapizados posee un tacto muy agradable, estos pueden ser calefactados o climatizados en las plazas delanteras pudiendo optar por unos asientos con función masaje, en las plazas traseras únicamente existe la posibilidad de calefactar las plazas exteriores.

La capacidad de carga es elevada y no contentos con ello los asientos traseros pueden abatirse para aumentar esta capacidad siendo individual el respaldo de la tercera plaza con lo que podremos transportar con comodidad unos Skies o tablas de Snow, también nos parece apropiado para ir a la playa y disfrutar de buenas sesiones de surf.

La capacidad del Range Rover Sport unido a su característica imagen dinámica y elegante nos hacen pensar que es una de las opciones más recomendables si lo que buscamos es un vehículo altamente confortable, con un equipamiento de calidad, queremos salir al campo con total garantía y al mismo tiempo ir a la oficina. Perfecto para quedarnos en la montería hasta ultima hora mientras nuestro traje nos espera en el coche dispuesto a cerrar los mejores tratos, tras las más reconfortantes jornadas de ocio.

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