Subaru XV, un SUV muy Todoterreno

Carlos Pascual. Nos encontramos ante uno de los SUV del mercado más polivalentes e interesantes que podemos encontrar en el mercado, el Subaru XV. Basado en la anterior generación del Impreza, y dotado de suspensiones específicas de mayor recorrido nos ha parecido un vehículo excelente para el día a día de una familia.

Hemos probado la versión más alta de gama en su variante diesel de 147 cv de potencia máxima que provienen, como no puede ser de otro modo en la marca nipona, de un motor de cuatro cilindros de arquitectura bóxer, el único diésel en el mercado. Este venía equipado con asientos calefactados en sus plazas delanteras, techo escamoteable, navegador táctil, encendido automático de luces… 
 

Nos ha parecido un verdadero todoterreno, si bien carece de reductora, y tampoco ha sido para realizar escandalosas subidas ni pasearse por trialeras. No obstante, gracias a su increíble capacidad de tracción en caminos con tierra suelta, barro, hielo o cualquier otro elemento que convierta el piso en algo más similar a una pista de patinaje que una carretera el Subaru XV alcanza un sobresaliente. Es el vehículo ideal para transitar por esos caminos y senderos o cuando la carretera se hiela. Incluso llegamos a bromear con que aquellos niños que se quedan en casa tras una nevada, ya no tienen excusa para no ir al cole.

Su motor También contribuye a que sea posible moverse por cualquier lugar, aunque un poco ruidoso (Nada que ver con los bóxer gasolina del mismo fabricante) tiene un comportamiento delicioso, empuja de un modo más semejante a un gasolina que un diesel. Se trata de un motor extremadamente elástico que permite aceleraciones más que buenas en condiciones normales y permite que el coche se mueva con soltura en cualquier camino de tierra o barro, incluso se atreve con pequeños badeos. Y además manteniendo unos consumos razonables, 5,7 litros de carburante cada 100 kilómetros recorridos en autopista. Situándose esta cifra en ciudad en el entorno de los 6,8-7,0 litros de carburante cada 100 kilómetros recorridos.

Todo ello combinado con los neumáticos mixtos que favorecen el agarre fuera del asfalto, hacen que dinámicamente este Subaru XV, sorprenda; y no sólo en el campo también en el asfalto es un vehículo tremendamente ágil, aunque aquí sí notamos que el motor diésel tiene unas vibraciones un tanto incómodas a ralentí.

El interior y sus acabados son muy buenos, con plásticos de gran calidad que aunque sobrios se encuentran ensamblados con sumo cuidado lo que favorece el confort de marcha especialmente en caminos bacheados, dónde no tendremos que soportar incómodos crujidos. En cuanto a los asientos, (Eléctrico el del conductor) están muy bien relatados con una tapicería en cuero muy agradable al tacto, y unos ajustes que permiten alcanzar la posición ideal para la conducción rápidamente. La única pega, que debido al túnel de transmisión la plaza central es poco utilizable.

Su espacio de carga muy bueno, aunque no el mejor del segmento, (380 litro) nos ha parecido suficiente, con formas muy aprovechable y un portón amplio que permite realizar la operación de carga y descarga sin apenas esfuerzo. Ampliable abatiendo los asientos en proporción 2/1.

En conclusión, El Subaru XV 2.0D nos ha parecido una delicia “multitarea” se comporta bien dentro y fuera del asfalto, nos gusta su capacidad de no parar nunca y sus consumos que permiten realizar un viaje sin parar cada pocos kilómetros. Si echamos en falta algo menos de sonoridad y vibraciones al ralentí, pero una vez en camino estas desaparecen. Por tanto los ingenieros de Subaru merecen nuestras felicitaciones por haber logrado conjugar dos especies en un único vehículo.

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